-Yo te quiero- me dijo Javier.
El aún estaba algo excitado y a mí se me estaban quitando las ganas. Hacía frío esa noche y recién lo estaba sintiendo. Mis senos descubiertos eran el blanco de su mirada y a pesar que me hablaba de amor yo solo quería eso. No lo culpaba, era yo quien lo había buscado. Era esta necesidad de algo, que no podía evitar ni esconder.
-¿No me vas a decir nada?- me preguntó.
El tonto quería que le responda. ja! como si realmente fuese a quererlo o peor aun decirle que lo quería.
- Ya sabes que no me gustan los romanticismos en la cama Javi. Pásame mi blusa. Además ya sabes que no puedo tener una relación seria, siempre termino mal y luego todo se me viene abajo. Intenta no quererme, no vale la pena.
Se quedó callado. Odiaba cuando eso pasaba porque luego estaba ese silencio incómodo. Ese espacio de tiempo donde parece que hubiera una bomba de palabras sobre tu mente pero ninguna en tu oído porque nadie dice nada. Javier de mierda porque no solo puedes tirar conmigo y ya! Eres el que mejor tira y el que más problemas me hace. Mierda.
- Javi, lo siento- le dije con una voz disimuladamente fingida. Abrázame si? Me estoy congelando.
Javi me abrazó y no dijo nada. Aveces era muy dura con él pero qué podía hacer. No quería que se enamore de mí. No sé, es muy niño, se enamora fácil y ya sabe que no va a pasar más que esto. No creo que lo utilizo. Creo que lo protejo, porque en el fondo sí lo quiero, no me merece, eso es obvio. Ojalá despues tiremos otra vez, hace mucho frío acá.
lunes, agosto 20, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario